martes, 31 de mayo de 2016

Antes de la Era de Trujillo el pais se llamaba...

           Antes de adjudicársele el nombre de Ciudad Trujillo a la vieja y primada ciudad de Santo Domingo (¿de Guzmán?), el país de Pedro Henriquez Ureña y Juan Marichal era llamado indistintamente Santo Domingo, por los escritores y Quisqueya, por los poetas. Así mencionan José Martí y sus comtemporáneos (para no ir mas atrás), al país: Santo Domingo. Y también le llama así en varios de sus libros Emilio Rodríguez Demorizi, un poquito más para acá.

         El poeta autor de los versos del himno nacional dominicano le llama al país Quisqueya. Y quisqueyanos a los dominicanos. 

        Este nombre es el que da al país la santiaguera ausente, Mercedes Zagredo en su muy sentimental canción. 

          Y perdonándome ustedes la digresión, diré que esta canción Quisqueya, pudiera ser el himno de los dominicanos ausentes. E informaré además que en el último gran concierto que Carlos Piantini dirigió aquí en Miami, y que yo disfruté muchísimo, se interpretó esta canción con un arreglo sinfónico increíblemente bello. Imaginé fue un homenaje de Piantini a su primera suegra.

           Ya más acá del tiempo de los citados escritores y poetas, el
Profesor Ramón Rafael Casado Soler y algunos intelectuales más, han
lanzado la idea de llamar al país Dominicana. Sustantivando el adjetivo
a la manera que lo han hecho los argentinos: "No llores por mí Argentina".

              Estuve mirando el mapa de África y el nombre de los diferentes paises de ese continente. Todos los paises tienen su nombre propio. Sólo uno de ellos se llama "República Centroafricana", es decir el nombre del Estado que allí se ha constituido. Me imagino, que en llegando allí los que pusieron nombres, no encontraron un monte, un río, una historia, que les permitiera un nombre apropiado. 
  
                 Muchos paises tienen nombre de mujer. O quizás mejor me sería decir que he conocido varias mujeres con nombres de paises. América, Quisqueya, Francia, Italia, Bélgica, Argentina, Libia. A esos nombres,de mujer, de país y de patria, suelen cantarle los poetas.

                Y no creo que hace falta aclarar que República Dominicana es el nombre del Estado. No del país. Correctamente dicho cuando usted habla del Embajador de la República Dominicana o de la Constitución de la República Dominicana. Y no viene al caso el nombre del Estado cuando usted habla del Yaque del Norte o del Pico Duarte o del último censo de población. El país tiene ríos, montañas, población. El Estado tiene leyes, constitución, funcionarios, etc.

                 ¿ Qué pasó entonces?
                  Cuando se cambió el nombre de Santo Domingo por Ciudad Trujillo
a la vieja capital dominicana, por la  radio se escuchaba con frecuencia: "desde Ciudad Trujillo, capital de la República Dominicana".Y yo recuerdo el retintín de algunos colegas al pronunciar esas palabras mágicas: "Ciudad Trujillo/ República Dominicana."

                Así mismo aparecía en  periódicos y en otros documentos. Y yo tengo la impresión o me da el tufo, de que, todavía hoy, alguna gente disfruta un pequeño placer, por mi  desconocido, al decir República Dominicana.

                 Y  el nombre Santo Domingo, que por siglos llevó la ciudad capital, identificando tambien al país, como en el caso de  Méjico y Panamá,  desapareció, insólitamente, para la ciudad y para el país. 

                   Lo mismo le ha pasado a la zanahoria, al tomate, y a la lechuga. Antes hablábamos de Legumbres, Verduras, pero luego que vimos unos anuncios de una campaña de buena alimentación que hablaba de comer "fruits and vegetables", y no tuvimos interés en una buena traducción, dijimos lo más fácil,   frutas y vegetales. Y muchos comen vegetales, Sí, otros. Yo no. Yo como legumbres.

                    Mi colega Eusebio Sanchez y yo en ocasiones nos tomamos un vinito acompañado de una piza de legumbres muy sabrosa. Cuando a mi me toca llamar a la pizería, para evitar cualquier confusión digo: ¡Traiganme una piza con
legumbres!. ¡Si, esa misma que ustedes llaman de vegetales!


Un abrazo, 
José Tiberio

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